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13-jun.-2026, sábado de la 10.ª semana del T. O.

María guardaba en su corazón incluso aquello que no comprendía, aquello que le dio felicidad y angustia para que desde dentro de ella la fidelidad brotara...

Hermoso amanecer de este fin de semana en el que tenemos suficientes motivos para darte gracias, porque ayer hemos celebrado tu misericordia en la fiesta de tu sagrado corazón. Hoy celebramos la memoria del corazón Inmaculado de María, la entrañable fiesta de nuestra Madre y todo su cúmulo de vivencias y sentimientos al acompañar el misterio de nuestra fe, al vivir la fidelidad en tu seguimiento de Hijo, en el encargo que recibió del Padre celestial.

Al evocar el corazón de nuestra Madre, precisamente al día siguiente de tu Sagrado corazón, nos adentramos en el misterio de tantos hermanos que viven intensamente tu seguimiento y todas sus consecuencias, muchas veces con dolor, pero siempre con confianza.

María guardaba en su corazón incluso aquello que no comprendía, aquello que le dio felicidad y angustia para que desde dentro de ella la fidelidad brotara como un perfume que la rodeó toda su vida; una intensidad de vida reflejada en cada momento hace que la fiesta de hoy nos lleve a adentrarnos en nuestra propia vida. 

María es la primera discípula, la compañera de camino, el ejemplo de fidelidad y de la confianza, por eso podemos vernos reflejados en ella. No es una mujer más, es “la llena de gracia” que supo guardar en su corazón lo que cada uno de nosotros vivimos, por eso es ejemplo de vida para cada uno de nosotros. 

Aunque, a veces, nos vemos sumergidos en una oscuridad que nos hace dudar, que nos hace sentir en incertidumbres, podemos mirar a nuestra madre, sabiendo que Ella, desde el nacimiento de su Hijo hasta la cruz, no se dejó arrastrar por los sucesos de su vida ni por acontecimientos que superaban su comprensión. 

Gracias, Madre por tu humildad y sencillez por tu valentía y sobre todo por llevarnos en tú inmaculado corazón. Gracias, Señor, por habernos regalado como madre nuestra a la Reina del cielo, Madre tuya. 

Un muy feliz fin de semana para compartirlo en familia vivirlo en unidad y armonía. 

María es el 'quinto evangelio' el más amplio, el más rico, el más gustado, el más experimentado
ORACIÓN 

Señor, ayer celebramos tu fiesta, la fiesta del corazón, la fiesta del amor. Hoy, trasvasamos esa misma fiesta a tu madre. ¿No es el corazón de una madre el lugar de la mejor fiesta para cada hijo?  Y el corazón de María fue en este mundo el lugar privilegiado para ti, Señor. Era la cuna donde Tú descansaste de niño. Allí aprendiste a escuchar el latido del corazón de una madre, de todas las madres y de toda la humanidad. Amén 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-13-de-junio-de-2026

Quiero comenzar mi reflexión con estas palabras de María: «Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Y me da devoción poner una admiración en estas palabras: ¡TU PADRE Y YO!  

Tu padre y yo siempre estamos juntos. Jamás discutimos y menos ahora. Tu padre y yo sólo vivimos para ti.  Eres el centro de nuestra ocupación y preocupación. Por ti trabajamos de día y contigo soñamos de noche. Si tú te pierdes, nosotros desaparecemos. San José es el hombre sencillo, humilde, que nunca aparece. Por eso María tiene interés en sacarlo a la escena, aunque sólo sea para nombrarlo, aunque sólo sea para decir que es un esposo maravilloso y un padre encantador. «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi padre?» Y nos dice el mismo texto: «Pero ellos no comprendieron». Tampoco le pidieron ninguna explicación. “Aceptaron el misterio y cargaron con él”. Si hubieran intentado abrirlo, lo hubieran estropeado. El misterio es de Dios y sólo de Dios. El misterio es lo que rebasa al hombre, le trasciende, le supera, y, al mismo tiempo, le estremece y le fascina.  Y es precisamente ese MISTERIO el que María conserva en su corazón.  Es la riqueza suprema de un Dios inmenso, infinito, que el hombre apenas puede vislumbrar. Respecto al Evangelio, conviene unir dos frases: «Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos». (Jn 20,30) Y la del evangelio de hoy: «Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón». Muchas palabras, muchos signos, mucha vida de Jesús no han quedado consignadas por escrito. Pero no hay que temer. Todo está conservado cuidadosamente en el corazón de la Virgen. María es el “quinto evangelio”, el más amplio, el más rico, el más gustado, el más experimentado. No dejemos nunca de ir a beber en la fuente de este quinto evangelio. Ella, como buena madre, nos enseña a amar a todos.

“El demonio ha invadido la tierra con el odio, haced que reviva con fuerza el amor. Muchos son todavía malos porque, hasta ahora, no fueron bastante amados”.  (Pío XII Aloc. 8-XII-1953)

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.