Buen sábado colocados en las manos y el santo regazo de Nuestra Madre. En su memoria del santísimo nombre de María san Luis María Grignion de Montfort cuenta que la virgen, llevando sobre su pecho la salutación Angélica escrita en letras de oro, se le apareció a santa Matilde y le dijo «el nombre de María, que significa señora de la luz , indica que Dios me colmó de sabiduría y luz como astros brillantes para iluminar el cielo y la tierra». «María», en consecuencia, es el nombre que evoca la obra de salvación. Quien pronuncia con amor esa sencilla palabra, «María», sabe que en ella está contenido el gran misterio del amor de Dios. En nuestra madre santísima encontraremos el ejemplo grande de humildad y sencillez que nos llevan a hacer la voluntad del del Padre celestial y tu propia voluntad.
Dos parábolas nos regalas hoy en el Evangelio. La primera es la del árbol, al que se le conoce por sus frutos. A cada persona se le conoce por los frutos que da en su vida. Quien da frutos sanos como la bondad es porque tiene sano el corazón. A la bondad y a la sencillez en nuestra forma de ser y de actuar nos invitas con tu palabra.
Señor, Tú nos invitas no solo a escuchar y a poner en práctica lo que nos propones. Tenemos que construir, que edificar. Pero nuestra construcción tiene que ser en roca firme, no en arena. Lo construido en roca es lo único que prevalece ante las lluvias y los vientos, ante las dificultades de la vida.
San Pablo nos dirá “mire cada cual cómo construye”, indicando que cada uno de nosotros tiene que hacerse a sí mismo. Nos construimos como personas; tenemos, como elemento de construcción valioso, la fe en Ti, pero la fe no es una simple teoría para saber, sino una forma de ser y de vivir. Qué pena si nosotros que escuchamos tu Palabra, nos olvidamos de ella a la hora de construir nuestra vida. Seremos, como en la parábola del Evangelio. Hoy nos propones el ejemplo del hombre prudente. Escuchar tu Palabra para llevarla a la práctica en la vida de cada día. No permitas, señor que nos invada la pereza y construyamos sobre arena de mentira, egoísmo e incredulidad. Danos la fortaleza para construir sobre roca firme y ser como el árbol, plantado en tierra, buena y abonada. Que nuestros frutos sean de Misericordia, bondad, fraternidad y solidaridad.
Amén, un muy feliz y santo fin de semana..
Palabra del Papa Francisco
«No todos los que me dicen ‘Señor, Señor’, entrarán en el Reino de los Cielos», estos hablan, hacen, pero les falta otra actitud, que es precisamente la base, que es precisamente el fundamento del hablar, del actuar: les falta escuchar. Por eso Jesús continúa: «Quien escucha mis palabras y las pone en práctica». El binomio hablar-actuar no es suficiente… nos engaña, tantas veces nos engaña. Y Jesús cambia y dice: “el binomio es el otro, escuchar y actuar, poner en práctica: «quien escucha mis palabras y las pone en práctica será como el hombre sabio que construye su casa sobre la roca». Quien escucha las palabras, pero no las hace suyas, las deja pasar, no escucha seriamente y no las pone en práctica, será como el que edifica su casa sobre arena. Es verdad, que pueden hacer cosas buenas, pero les falta la roca. (Cf. papa Francisco, 25 de junio de 201, en Santa Marta).
