Terminamos nuestra semana y nos regalas un lindo amanecer. Es el momento para pensar lo que ha sido nuestra semana, prácticamente terminando el mes, lo que hemos sembrado y lo que hemos cosechado. Han sido muchos los momentos de alegría y de felicidad compartidos y fueron pocos los de dificultad. En esos momentos difíciles siempre hemos confiado en ti porque no nos dejas solos, sino que nos das palabras de aliento y de esperanza: «ánimo, soy yo, no temáis. Seguimos confiando en ti y recuperando fuerzas para seguir amando y sirviendo.
Tu sabia palabra siempre nos ayudará para saber lo que hemos de hacer y cómo lo tendremos que hacer. Hoy nos pides que no se embote el corazón ni los sentimientos que nos apartan de tu santa voluntad. Ahora es el tiempo de estar despiertos y vigilantes en la espera de Aquel que vendrá lleno de amor, misericordia y consuelo. Danos tu Santo Espíritu para escuchar y responder con prontitud al llamado que nos haces a que peleemos en todo tiempo en oración y compromiso que nos mantengan firmes en la esperanza. Bendícenos guárdanos y protégenos. Amén.
Feliz, esperanzador y descansado. Fin de semana.
PALABRA DEL PAPA
«Estén atentos», la vigilancia. Detengámonos en este importante aspecto de la vida cristiana. De las palabras de Cristo observamos que la vigilancia está ligada a la atención: estén atentos, vigilen, no se distraigan, es decir, ¡estén despiertos! La vigilancia significa esto: no permitas que tu corazón se vuelva perezoso y que tu vida espiritual se ablande en la mediocridad. (…) Y añadamos un ingrediente esencial: el secreto para ser vigilantes es la oración. Porque Jesús dice: «Estén atentos orando en todo momento» (Lc 21,36). Es la oración la que mantiene encendida la lámpara del corazón. Especialmente cuando sentimos que nuestro entusiasmo se enfría, la oración lo reaviva, porque nos devuelve a Dios, al centro de las cosas. La oración despierta el alma del sueño y la centra en lo que importa, en el propósito de la existencia. Incluso en los días más ajetreados, no descuidemos la oración. (…) La oración del corazón puede ayudarnos, repitiendo a menudo breves invocaciones. (…) acostumbrémonos a decir, por ejemplo: "Ven, Señor Jesús". (Papa Francisco - Ángelus, 28 de noviembre de 2021)
ORACIÓN
Señor, Tú me invitas a no dejar que mi corazón se endurezca por las preocupaciones o que se adormezca en lo pasajero, sino a vivir despierto, atento a tu voz, abierto a tu gracia que no deja de actuar incluso en los momentos más silenciosos. Hoy quiero caminar contigo, Señor, confiando en que tu presencia me sostiene y me guía. Amén.
Cf. Reflexión del Evangelio escrita por P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo
Estén alerta para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos. Estén alerta, eso es lo que nos pide el Señor y es que ya oímos constantemente sobre grandes guerras, destrucción, hambre, epidemias, violencia y división. Lo cual no significa necesariamente que el final de los tiempos esté a la vuelta de la esquina; aunque puede ser que sí o puede ser que a la vuelta de la esquina esté el final de tu tiempo o el de alguien que amas; y como el Señor quiere que seas pleno y que tu plenitud sea eterna, hoy te repite: ¡estate atento! ¡estate alerta!
Pon todos los medios para abandonar tus adicciones, busca ayuda si es necesario, vela y haz oración constante, pero hazte responsable de tu liberación, para que cuando te encuentre el “Hijo del Hombre'' pueda salvarte y llevarte a su Padre.
Pregunta:
¿Mi oración es constante o depende de mis emociones y circunstancias?
Cita bíblica del día.
"Velad y orad para que no caigáis en tentación" (Mateo 26,41)
