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29-jul.- miércoles de la 17.ª semana del T. O.

es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor —la contemplación— y el servicio concreto al prójimo

La oscuridad va dando paso a la claridad del nuevo día que nos regalas. Gracias, Señor, porque ahora nos dispondremos a iniciar una nueva jornada, contando siempre con tu bendición, tu protección y ante todo tu compañía. Tendremos la seguridad que este día será de optimismo y de esperanzas nuevas, porque tú siempre nos ayudas y nos muestras el sendero que hemos de recorrer, las palabras que podemos emplear y el bien que podemos hacer a los demás. 

En este día recordamos cariñosamente a Marta, María y Lázaro. En estos tres hermanos encontramos la hospitalidad de santa Marta, considerada también como patrona de los imposibles; la escucha atenta María, patrona de quienes viven dedicados a la contemplación o a la oración; y la amistad de Lázaro de Betania, patrono de los moribundos y necesitados. Reflexionando en tu palabra encontramos un escenario de dolor humano, donde la muerte de Lázaro ha congregado a muchos judíos para consolar a las hermanas de Betania.

Esta escena nos conmueve al sentir la profesión de fe de Marta y el proceso de cambio en María. Permítenos asumir con la misma fidelidad nuestra propia confesión de fe en tu amor y abrirnos a tu acción misericordiosa. Permítenos y las palabras de Martha nos ayude a pensar. Esta profesión de fe: «Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Amén. 

Feliz miércoles lleno de fe y hospitalidad. 

Palabra del Papa

¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es esa cosa sola que necesitamos? Ante todo, es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor —la contemplación— y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes contrapuestas, sino, al contrario, son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que “hacer”. En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto es por lo que se reprende a Marta. (S.S. Francisco, 21 de julio 2013)

En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción
ORACIÓN

Hoy, al entrar en la oración, me salen al encuentro dos mujeres, las dos muy queridas por Jesús, y que simbolizan dos actitudes esenciales en la vida cristiana. Yo quiero seguirte. Señor, con la actitud de servicio de Marta y con la actitud contemplativa de María. Que las dos hermanas me ayuden a vivir con plenitud este día y mantenga estas dos actitudes durante toda la vida. Amén.

Reflexión  https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-29-de-julio-de-2026 

Dentro del camino hacia Jerusalén, (Lc 9,51-19,28) san Lucas quiere resaltar aquellos temas que le parecen más esenciales en el seguimiento a Jesús. Y, en este contexto, se encuentra el relato de Marta y María. Lo que quiere resaltar Lucas es la “importancia de la Palabra”. Por eso aparece Jesús dialogando con María que escucha su palabra. Lo novedoso es que, estando en casa Lázaro, Jesús aparezca enseñando a su hermana María. Sabemos que estaba totalmente prohibido enseñar la Biblia a una mujer. Lo que Jesús está diciendo es que “también la mujer tiene derecho a la enseñanza de la Biblia” y al mundo del espíritu, como cualquier hombre. Y así se explica la queja de Marta:” ¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Lo lógico para ella hubiera sido que, mientras Jesús dialoga con Lázaro, las dos hermanas preparen la comida. El reproche cariñoso de Jesús a Marta es éste: Marta, lo haces muy bien en la cocina, pero me da pena que tu vida esté tan recortada que reduzcas el papel de la mujer a las labores de la casa. También tú, como tu hermana, como todas las mujeres del mundo, tenéis derecho al mundo del espíritu, de los estudios y, sobre todo, de la Palabra de Dios.

La contemplación es la escucha de la palabra de Dios y la acción siempre es el servicio al prójimo y a Dios. Jesús sigue visitando hoy: “cualquiera que recibe a un niño en mi nombre” (Mc 9:37); “cuanto hiciste a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hiciste” (Mt 25:40). Es a Jesús a quien se acepta o se rechaza.

No basta con ser Marta y María. Hay que ser María buscando lo mejor de Marta, Marta buscando lo mejor de María. Una escucha que actúa y unas manos que escuchan.

Me da la impresión de que, si Marta preparó la comida, fue María la que quitó la mesa y lavó los platos. Mientras tanto, Marta seguiría en la mesa conversando con Jesús.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.