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28-abr.-2026, martes de la 4.ª semana de Pascua

... nadie puede decirse seguidor de Jesús si no escucha su voz. Y este «escuchar» no hay que entenderlo de una manera superficial, sino comprometedora

En la gracia de tu amor despertamos para afrontar una nueva jornada, que iniciamos en tu nombre y con tu bendición, pero, ante todo, con tu presencia en nuestros corazones. 

Queremos permanecer siempre fieles a ti, con firme compromiso y entrega. Cólmanos con tu gracia para que el Espíritu Santo viva en nosotros y así atraigamos a muchos hacia ti y seamos verdaderos discípulos en tu amor y entrega generosa. Buen Pastor, haz que seamos dóciles a tu Palabra, que escuchemos tu voz y te sigamos con firmeza. Que no busquemos más signos que los de tu presencia misericordiosa y amorosa y así lo comuniquemos a los demás, con buenas acciones y verdaderas palabras de consuelo. Nuestro testimonio sea con el corazón. Que vivamos este día en alegría, servicio y entrega sabiendo que tú bendices y multiplicas lo que damos con cariño. ESCUCHAREMOS TU VOZ Y TE SEGUIREMOS, SEÑOR.

Feliz y bendecido martes. 

Palabra del Papa

Estas palabras nos ayudan a comprender que nadie puede decirse seguidor de Jesús si no escucha su voz. Y este «escuchar» no hay que entenderlo de una manera superficial, sino comprometedora, al punto que vuelve posible un verdadero conocimiento recíproco, del cual pueden surgir un seguimiento generoso, expresada en las palabras «y ellas me siguen» (v.27). Se trata de un escuchar no solamente con el oído, sino ¡una escucha del corazón! Por lo tanto, la imagen del pastor y de las ovejas indica la estrecha relación que Jesús quiere establecer con cada uno de nosotros. Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo es nuestro salvador. De hecho, la frase sucesiva del pasaje evangélico afirma: «Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano» (v. 28). ¿Quién puede hablar así? Solamente Jesús, porque la «mano» de Jesús es una sola cosa con la «mano» del Padre, y el Padre es «más grande que todos» (Francisco - Regina Caeli, 17 de abril de 2016).

ORACIÓN 

Señor, hoy quiero acercarme al evangelio con un corazón “ensanchado” porque eres Tú mismo el que me invitas a pedir no sólo vida, sino “vida eterna”. Yo pequeño, yo frágil, yo caduco, yo mortal, puedo atreverme a pedirte “vida eterna”. Si lo hago es porque Tú, Señor, me invitas a hacerlo. Gracias, Señor, por esta gran oferta que me haces: vivir para siempre, amar para siempre, gozar para siempre, ser feliz para siempre. Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-28-de-abril-de-2026

«¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo?» Es una bonita definición de Jesús la que hoy nos ofrece el evangelio: Jesús es aquel que es capaz de mantenernos en vilo. Jesús no pasa nunca indiferente ante nosotros. Él mantiene un interés, una búsqueda, una inquietud. Su misma vida nos invita a preguntarnos: ¿Quién es éste? El mismo evangelio de hoy nos da la respuesta: Es aquel que es capaz de ofrecer a los mortales una “vida eterna”. En realidad, la vida siempre es una vida en relación. Uno está muerto cuando sólo vive para sí mismo. Y tratándose de Jesús es relación con quien es “la fuente de la vida”. Por eso los místicos que se habían acercado de un modo especial a esa fuente, sentían sed insaciable. “Del agua de la vida mi alma tiene sed insaciable…desea la salida de este cuerpo para beber del agua perdurable” (Juan de la Cruz). La vida, la vida auténtica, la vida en plenitud, la vida eterna, sólo la tenemos a través de Jesús. Él nos pone en relación con el Padre y con nuestros hermanos. Pero Jesús no tiene la vida para Él solo, sino para entregarla a los demás. Y esta es la verdadera vida: vida en relación:  con Dios y los hermanos.” La paga del amor es recibir más amor hasta llegar al colmo del amor. El amor sólo con amor se paga”. (S, Juan de la Cruz, Cántico 9,7). Con relación a Dios, Él es mi fuente; con relación a los demás yo hago de “canal”.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.