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15-may.-2026, viernes de la 6.ª semana de Pascua

«valerosos en el sufrimiento y pensar que después viene el Señor; después viene el gozo, después de la oscuridad llega el sol»

Hoy viernes, último día laboral de la semana, te damos gracias por el prolongado fin de semana que inicia hoy; esperamos que tu presencia nos siga iluminando y —ante todo— que podamos compartirlo en familia. 

Hoy la palabra nos ilumina por medio de Pablo y Tú le dices: «no temas». Pareciera que tú la diriges a nosotros: “no temas, que yo estoy contigo; no temas, porque te acompaño en todas tus acciones; no temas decir palabras de aliento, porque yo las pondré en tu boca; no temas, porque todas tus obras están bendecidas”. Gracias, Señor, porque tus palabras de aliento nos inspiran y nos dan fortaleza para emprender nuestra jornada y culminar la semana colocados en tus santas manos. Ahora miraremos la cosecha y satisfactoriamente recogeremos lo que hemos sembrado. 

Que tu santo Espíritu ilumine nuestro caminar, nos otorgue fortaleza, paz, serenidad y sabiduría para procurar que el sufrimiento y la contradicción nos ayuden a crecer y nos den fuerzas para luchar, sobre todo en tiempos de dolor y de prueba, ya que el Padre celestial nos ha hecho para la alegría y la felicidad. Que el Espíritu Santo nos guarde bien anclados en la fe y en la alegría, cuando andemos en las tinieblas de la incomprensión y de la soledad. Gracias, Señor, por inspirarnos y llenarnos de esperanzas. Con ilusión seguiremos tus palabras: «VUESTRA TRISTEZA SE CONVERTIRÁ EN ALEGRÍA»

Feliz y santo viernes, vivido en armonía, unidad, comprensión. 

Palabra del Papa

«Nosotros debemos decir la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. No toda. Se llora, muchas veces se llora». Las situaciones difíciles de la vida son múltiples: por ejemplo, hizo notar, «cuando tú estás enfermo, cuando tienes un problema en familia, con los hijos, con la hija, con la esposa, con el marido. Cuando ves que el sueldo no llega a fin de mes y tienes un hijo enfermo y ves que no puedes pagar el préstamo de la casa y tienes que irte». Son «muchos problemas los que tenemos». Y sin embargo, «Jesús nos dice: no tengáis miedo».  “Sí, estarás triste, llorarás e incluso la gente que está en tu contra se alegrará.” (…) «Vuestra tristeza se convertirá en alegría». Un discurso difícil de hacer comprender. Esto se ve, por ejemplo, «cuando vas con un enfermo, con una enferma que sufre mucho, para decir: ¡ánimo, ánimo, mañana tendrás alegría!». Se trata de hacer sentir a esa persona que sufre, «como le ha hecho sentir Jesús». Es «un acto de fe en el Señor» y lo es también para nosotros «cuando estamos precisamente en la oscuridad y no vemos nada». Un acto que nos hace decir: «Lo sé, Señor, que esta tristeza se convertirá en alegría. No sé cómo, pero lo sé».  Un acto de fe en el Señor. ser «valerosos en el sufrimiento y pensar que después viene el Señor; después viene el gozo, después de la oscuridad llega el sol». que «el Señor dé a todos nosotros este gozo en esperanza».  (Francisco - Homilía Santa Marta, 30 de mayo de 2014)

Vuestra tristeza se convertirá en alegría
ORACIÓN 

Señor, lo único que hace triunfar el mal es la desconfianza, el abatimiento ante los problemas, olvidando que Tú eres el Creador, el Dueño y Señor de la vida. Por eso puedo vivir la alegría en el dolor, porque por la fe y la esperanza, sé que todo tiene un sentido y que Tú nunca me dejas en el sufrimiento, y el mal y la injusticia nunca tienen la última palabra. ¡Gracias, Padre bueno, por la fidelidad de tu amor! Amén. 

Reflexión https://www.iglesiaenaragon.com/lectio-divina-15-de-mayo-de-2026

Todas las personas de todos los tiempos han buscado la felicidad y han puesto los medios para conseguirla. Pero la experiencia nos dice que el ser felices en este mundo es harto difícil. Con todo, ningún sistema político, social o religioso puede ir en contra de una tendencia tan natural, tan buscada y deseada por todos. Ahora bien, el más interesado por hacer realidad este deseo de felicidad es Dios […] Siendo esto así, el modo más auténtico y genuino de presentar a Dios no puede ser con charlas, meditaciones o bonitas teorías, sino presentar un rostro de Dios alegre, atrayente, cautivador. Y ese rostro, para nosotros los cristianos, tiene un nombre: Jesucristo. Nosotros presentamos una persona que se ha desvivido por los demás, que no ha pensado en sí mismo, que ha buscado la felicidad aún a costa de su vida […]. “Vuestra alegría nadie os la podrá quitar”. Dice muy bien san Juan de la Cruz: “Del dolor creador de Dios nacemos y resucitamos del amor de su mirada”.

Autor:
José Hernando Gómez Ojeda, pbro.